NUEVA RECOMENDACIÓN DE CAPRI ...... La corta vida de Bertolt Brecht —hace recordar en mucho a la de aquel extraordinario ruso lamado Anton Chejov— está matizada por todas las facetas propias de una vida dedicada al arte. Entregada, construida sobre él e inimaginable sin su pensamiento puesto en él. Y en esa fidelidad hacia el arte ha mantenido su “Weltanschauung” sin modificaciones, fijo el timón rumbo a sus ideas, a su imagen de una nueva sociedad. Poeta de los bajos fondos, su lenguaje es romántico —acremente romántico— realista —groseramente realista—; vagabundo, con las botas de Herman Melville; irónico, con la sonrisa de un Kurt Tucholskv; y duro, como el frío de los proletarios berlineses, esa pequeña gente deslenguada que tan bien copió en sus inolvidables poesías de “Hauspostille”. Del poeta se formó el dramaturgo y de ahí el teórico revolucionario del arte teatral. A su muerte, sus enemigos ideológicos de Bonn dijeron: “Con Brecht desaparece un gran poeta y un dramaturgo que no tiene, probablemente, igual entre los alemanes de hoy”. Su fe en los valores estéticos del “realismo socialista” lo llevó, a través de Plejanov, Gorki y Luckács y junto con Erwin Piscator, a fundamentar el llamado “Teatro épico”. Con él creyó encontrar la forma escénica adecuada para la realización dramatúrgica del materialismo dialéctico. Así nacieron las famosas Madre Coraje, El círculo de tiza caucásico y Galileo Galilei. En esta obra es también donde más se encuentran las huellas de su seco racionalismo, de su duda cientificista y de su aversión por lo individual, en tanto lo individual se llame personificación del actor y del espectador en el personaje. Podéis obtener más info sobre el libro y comentar sobre el mismo AQUI.

Publicado por BB on 12 de enero de 2014

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